Melodías de ébano y cuero negro a metros de la luz: Comienza DARK MELODIES 2018

 

 

 

Este es la segunda temporada para el festival Dark Melodies 2018 y bueno saber que su apertura augura desde el pasado 14 de julio un encuentro interesante hacia los estilos musicales encargados de darle vida, aventura emprendida por el Círculo de Medios Metal Colombia hace dos años, como respuesta a la creciente oferta de eventos propios en el metal que invaden el calendario de Bogotá, especialmente los fines de semana. En una época del año caracterizada por exceso de planes como es junio, las posibilidades de llenar al menos parcialmente las instalaciones del Fusion Hall eran pocas; por lo tanto, desde muy temprano la organización se puso en marcha al lugar para esperar a los fieles seguidores de la música, con su atmósfera sombría, dispuesta a espantar señales de vacíos y fríos de quietud: Noche prometedora.

 

Negro y escarlata

Todo concierto es una apuesta para bien o para mal. Era hora de la primera agrupación y la Gira Dark Melodies puso su carta en la partida inicial, una con actitud ganadora a propósito. Se trató de Scar-Let, veterano conjunto al mando del guitarrista Rigorth (Ricardo Gómez). Para la velada y desde ahora parece, su rol de vocalista líder descansa sobre el joven Nicolás López. Con la sencillez que se refleja en la armonía colectiva sobre las pretensiones, ellos han destacado por moldear una identidad definida e inconforme ante las élites radicales del black metal. El trabajo por años en esta cualidad innovadora no es de ayer precisamente: Viene construyéndose con buen tiempo de antelación y sigue por esta misma senda. El setlist elegido para su recital no solamente captó la atención requerida; también reclama por una nueva entrada al estudio de grabación, proporcional al tamaño de lo ambicioso en su estilo. Proyectan sorpresas para un futuro no muy lejano. Aquí una muestra.

 

 

Paisaje nocturno desde Escandinavia

En la línea de músicos que resaltan mayormente sus aptitudes musicales sobre el bullicio mediático en el ambiente del rock, el show fue perpetuado por Ad Ruinas, proyecto melódico de Adrián Reyes. La vocación musical años atrás le hizo atreverse a cruzar el "charco" y ubicarse en Suecia, experiencia claramente notable tanto en su rigor como en su ejecución, resultando un carisma desarrollado a través de las ocho cuerdas que hacen parte de su guitarra. Si bien en momentos la retroalimentación de su sonido no fue la mejor aliada, Adrián y los suyos (un equipo de sesión altamente preparado para el toque) encararon con sagacidad el obstáculo, elevando a un nivel más compacto la inteligencia de sus composiciones, carisma que fácilmente también fue materializado en sus letras. Nadie dijo que retratar una filosofía que dilata lo terreno con lo onírico en minutos, fuera sencillo. Algo de esto lo pueden confirmar aquí.

 

 

El eco fuerte de Nightwish

La noche prometió y cumplió: La nostalgia también se supo postrar en ella y es entonces cuando la tarima fue ucupada por Mysterium, tributo local a la banda sinfónica nacida en el año 1996, puntualmente en el municipio de Kitee, Finlandia. Una vocalista con actitud hacia su público atento y un conjunto de músicos conscientes de encarnar las interpretaciones de la variada discografía finesa fueron suficientes para darle cierre eficaz al abrebocas de un festival que se pregona modestamente a medida que los meses vienen pasando, pues quienes se hallan tras su producción saben que los adeptos a la marca Dark Melodies esperan un nuevo certamen de calidad, de manera que lo mejor en su cartel está por venir. Un punto de partida que entre las tinieblas y pese a su nombre, sabe brillar.

 

 

Fotos por Sergio Fabián Garzón y disponibles es Hummingbird Press en Facebook: Ad Ruinas, Mysterium y Scar-Let

 

 

Joel Cruz

@johellcrvx